Literatura: Sab, G. Gómez de Avellaneda.

Una preciosa obra de la cubana Avellaneda, quien no conforme con modelos sentimentales que debería heredar, los lleva más allá y alcanza una cota muy cercana a la cota romántica europea.

Es una novela de una fuerza asombrosa y muy atractiva. Tópicos románticos aparte, el protagonista es una persona que desata una pasión tan vehemente que es contagiosa. Es una historia, no de amor, digamos, sino que es la historia de la lucha que un romántico tiene contra la vida, por conseguir sus ansiados anhelos. La superioridad tan increíble de Sab con respecto al resto de personajes (excepto Teresa, que es igual que él y no se conforma con interpretar su papel típico de amiga sentimental de la amada) da a la novela este aire tremendo de tempestad y sublimidad.

Es de notar, en general en toda la literatura hispanoamericana, la importancia que la naturaleza posee. En esta novela, lo que rodea a los personajes es la misma alma de los personajes. La amada es lo mismo que la “tropicalidad” de Cuba; Sab es lo mismo que el cielo, que la tierra, que el mar. Cuando Sab está contento, toda la naturaleza está en paz; pero cuando Sab está triste, sufriente, el mundo entero es un caos.

Además, casi desde el principio notamos la voz de la autora constantemente presente en el relato, por supuesto, a favor de los románticos y en contra de los pobres personajes mediocres, avaros y pusilánimes.

Una novela realmente buena, de las mejores del siglo XIX.

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