Literatura: El Jarama, Rafael Sánchez Ferlosio

Premio Eugenio Nadal en 1955. Una obra innovadora. Toda la acción del libro se desarrola en un día, un sólo día y alrededor de un punto del río Jarama. El autor va mostrando escenas de difentes personajes, con un realismo que se ha llamado “objetivo”, actuando como si fuera una cámara de cine. Poco a poco va abriendo una historia común en la que confluyen todas la s escenas: una en un bar, otra en el jardín del bar, otra en el río… Y todo pasa al mismo tiempo, y se reconoce perfectamente qué pasa en la otra escena cuando estamos contemplando una. No tiene capítulos, sino una separación que se basa en estas escenas (como las hemos llamado). Como las historias son paralelas, cuando los personajes se encuentran se unen las escenas y se une la historia, por lo que, momentáneamente, o bien desaparece una de ellas, o bien se aumenta aquella cuyo personaje ha desaparecido, o bien una se divide en dos… Quizá no se entienda sin ejemplos, con que yo les remito al libro, por supuesto.

Es una novela con muchísmos diálogos, de manera que se hace rápida su lectura al mismo tiempo que se hace más fácil esta identificación con escenas y una especie de “visualidad”: vemos en nuestra imaginación lo que pasa, como en teatro o cine. Además, el autor transcribe los diálogos como si los oyéramos en realidad, con los mismos errores incluso, con las mismas expresiones que usaríamos, con elipsis de palabras, etc. Un realismo, costumbrismo, o como quiera llamarse, completamente logrado. Las conversacines tratan temas cotidianos, normales en un bar o entre amigos… Realmente, al leer, estás presente con los personajes, siempre muy cercano, y esto me parece muy bonito porque hace ver la literatura como lo que es… Mientras leemos, nos creemos lo que leemos (tan es así que a alguno se le secó el cerebro…). Pues aquí, eso puede verlo hasta el más escéptico enemigo de la literatura (todo el que piensa que la literatura es ver unas letras, prácticamente; nos entendemos, ¿verdad? ¡Emociónese usted leyendo! ¡Viva lo que lea!- y después de esta exhortación, seguimos leyendo la crítica…), porque el lector engancha con los personajes y los contempla desde cerca.

Un libro para leer con tranquilidad y buena gana y para encontrar amigos en él.


 
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